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Congregatio Jesu

La Historia continua

 

El año 1631 la bula de Supresión abolió el primer Instituto de Mary Ward. No obstante no destruyó la voluntad de sus compañeras para perseverar en la forma de vida religiosa apostólica a la cual había sido llamada. La historia de la supervivencia, expansión y reconocimiento por parte de la Iglesia, de la visión fundacional de Mary Ward es un camino largo y complicado.
 
El mismo dilema que enfrentó a Mary Ward durante su vida, tuvieron que hacerlo sus sucesoras, principalmente: como ser fieles a la Iglesia, que rechazaba el derecho a existir de la Congregación y al mismo tiempo luchar para también ser fieles a aquella visión fundacional. El hecho de que aquel Instituto haya sobrevivido es algo realmente extraordinario y un signo de que la Iglesia necesitaba un Instituto tal y como Mary Ward quería.
 
A finales del siglo XVII el instituto estaba bien establecido en Baviera, en las ciudades de Munich, Burghausen y al mismo tiempo se estaba extendiendo a lo largo de los dominios de los Habsburg. También había logrado establecerse en Inglaterra, sobre todo en Londres y York. Transigir en algunos aspectos fue inevitable con el fin de sobrevivir. En muchos casos las casas llegaron a tener una vida semi-monástica, pero el apostolado de la educación continuó floreciendo. Más significativo todavía es que la memoria de Mary Ward pervivió a pesar de una segunda bula de 1749 que enfatizaba la prohibición de su reconocimiento como fundadora. Muchas de sus cartas y otros documentos históricos fueron destruidos, pero el legado de su memoria, lo que ella había querido siguió adelante. Una interesante carta  de principios del siglo XVIII contiene las siguientes palabras:”Nos mantenemos fielmente a todas las normas aprobadas así como a todas aquellas que no están aprobadas.”
 Formators York
A comienzos del siglo XIX fue llegando a ser más aceptable el papel de las mujeres religiosas en la vida apostólica de la Iglesia. Con el auge del liberalismo y socialismo la necesidad de una educación católica laica fue reconocida. También fue el período de la actividad misionera y de la expansión del Instituto a través de Europa llegando a otros continentes como la India. En 1877 el IBMV. fue reconocido y finalmente aprobado por la Iglesia, pero no con las Constituciones completas de San Ignacio, por que Mary Ward tanto había luchado. Hubo que esperar otro siglo más hasta llegar a las reformas del Concilio Vaticano II, que estimuló a las congregaciones religiosas a volver al carisma de sus fundadores.
 
En 1909 Mary Ward fue finalmente reconocida como fundadora del IBMV. Pero fue necesario otro siglo más para que sus miembros pudieran hacer realidad aquellas palabras “Toma lo mismo de la Compañía”. Esto no tuvo lugar hasta la Congregación General del año 2002.
 
La compleja historia de la fundación de Mary Ward durante 400 años, se produjo y se desarrolló por una sucesión de separaciones de casas y Generalatos en diferentes tiempos. En la actualidad hay dos ramas del Instituto. La Congregación de Jesús y El Instituto de la Bianaventurada Virgen María, también conocidas como las hermanas de Loreto fundadas en Irlanda desde York en 1821.
 
‘Todo lo que no es Suyo acabará con el tiempo’ (Mary Ward)